El ajo pelado, a pesar de ser un vegetal versátil con reconocidas propiedades y beneficios para el organismo, no ha tenido una popularidad tan positiva desde su descubrimiento. Sin ir más lejos, en el siglo XIV en España el rey Alfonso de Castilla prohibió el acercamiento a la corte durante un mes a aquellos caballeros que habían consumido ajo. O Isabel La Católica, que no permitía su consumo en todo el Reino.

No obstante, aunque el ajo pelado es vetado en la antigüedad por su fuerte sabor y por el aliento que deja tras ser consumido, las bendiciones asociadas a sus beneficios son más importantes que los destierros.

Tanto es así que para los antiguos egipcios el ajo representaba el mundo. Las capas exteriores simbolizan los estados del cielo y el infierno, mientras que los dientes constituyen el sistema solar. Los atletas griegos solían masticar dientes de ajo antes de competir en los juegos olímpicos.  Y en la Edad Media era el mejor remedio para tratar úlceras, dolores y neutralizar venenos. De hecho, la Escuela de Salermo lo incluye en el siglo VII como medicamento respetado.

Todos estos beneficios y reconocimientos no se quedan anclados en el pasado. Hoy en día el ajo pelado se usa en la medicina como remedio natural para combatir enfermedades como la diabetes. Así como para ayudar a relajar los vasos sanguíneos y mejorar el flujo de sangre en el organismo. También se mantienen aquellos viejos mitos que lo relacionan con la protección del mal. En efecto existen culturas que los siguen colgando por las puertas de sus casas para repeler sentimientos como la negatividad o la envidia.

Es por ello que en Chemajos, al igual que los romanos o los griegos, creemos desde hace más de 25 años en el ajo pelado y en sus propiedades curativas y protectoras. Somos fans incondicionales de este superalimento y trabajamos para que tú también conozcas su riqueza y te unas a nosotros. ¿Qué esperas? Consume ajo pelado y aprovéchate de sus beneficios ancestrales.